Lisa, suave, aterciopelada
Libre de vello al rozarla
Se abre como una flor
Con las caricias

Se mueve y se gira
Buscando la mano
Facilitando el camino
Que la lleva a lo ocultado
Y en un momento
La carne trémula reacciona
A una caricia tan intensa
Como profunda
Resbalando entre licores
Penetrando en cavidades
Calidas, como sus pasiones
Y sus realidades
Apresando la mano entre muslos
Tambien muy suaves
Siento los dedos hurgando
En las profundidaes
Y no quiere que se acabe
Quiere volver a flotar
En placeres atávicos
Que la hacen gozar
Que transportan a su cuerpo
Al deseo celestial
Donde los gemidos son los reyes
Y se desploma satisfecha
Con la mano en sus entrañas
Que se sale lentamente
Directa hacia otra boca
Golosa de su intimidad
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